Participa en el 2DO. CONCURSO DE PINTURA INTERUNIVERSITARIO Bienvenidas las obras de todos los alumnos universitarios con matrícula vigente, en las técnicas Óleo, Acrílico o Acuarela. Podrás ganar: $10,000.00 + kit de materiales, 1er lugar. $8,000.00 + kit de materiales, 2do. lugar. $5,000.00 + kit de materiales, el 3er lugar. *3 posibles menciones honoríficas.
A ladrillos la comunidad es una pieza que busca cuestionar y posicionar al espectador. Sueño con la utopía de la auto - organización con apoyo de la naturaleza. Tomar a la naturaleza como una maestra de modo de vida sembrar, cuidar y recolectar, y luego repetir el ciclo. Abandonar las ambiciones que destruyen, procurar acciones que apoyen a la comunidad, construir espacios de acompañamiento entre nuestros familiares, amigos, pero también desconocidos, mirar al otro desde un lugar de empatía y acompañamiento. La educación libre de moldes que permita a los individuos posicionarse más allá de ser peones desechables, en entornos inspirados por lo natural, lo circular, no lo cuadrado, aspero y duro. El aprender a reusar lo que ya no se puede volver a sembrar, aprender habilidades que apoyen a la comunidad en su construcción y sobretodo; dado nustro contexto actual digital, nunca abandonar la corporeidad, bailar, regresar a nuestro centro, percibir nuestro cuerpo como un eje vital que ocupa moverse, por ello fue relevante traerlo a lo tridimensional. A ladrillos la comunidad busca que dejemos esperar algo de nuestro dirigentes y que al contrario tomemos la rienda de lo que tenemos a la mano, por ahora son sueños pero desde lo más dentro de mi corazón creo que se pueden volver realidades.
En un mundo en el que vivimos rápido los problemas se vuelven cotidianos, a un punto en el que pasan desapercibidos, el ritmo que lleva la sociedad los obliga a levantarse cada mañana con indiferencia para continuar con la misma agobiante rutina, mientras los problemáticas siguen ahí a plena luz del día, al abandono. Vivimos soñando para ignorar una realidad que no queremos o una que nuestras apresuradas vidas no nos permiten atender jamás.
Tal como a veces sucede en los sueños, se suele cuestionar sobre su propia existencia dentro de ellos y a sí mismo su realidad, lo que provoca una acción de escape hacia un lugar que nos brinde protección y por consiguiente un conocimiento que ya poseemos.
El mundo onírico refleja toda la angustia, el dolor y la felicidad de la realidad. Creamos arte para reflejar este caótico mundo interior. El héroe es aquello que cada uno lleva dentro de sí, la fuerza para enfrentar a los monstruos, tanto los del mundo onírico cómo los del mundo real. En los sueños enfrentamos amenazas, fuerzas sobrenaturales, ganamos combates decisivos y tras esta experiencia interior transformadora regresamos a la vida para vivirla con más sentido.
"Éramos uno", es una pieza donde se explora la disolución de la individual en el espacio onírico, fundiendo a una pareja en un solo ser, entrelazándose hasta volverse indistinguibles. Está inspirada en placas de Petri.
Dice Oscar Wilde: "El artista es el que crea cosas bellas"; por mi parte, diré: "El artista es el que crea realidades nuevas", como alquimista, usa su poder transformador para aprehender la realidad y hacerla propia, basada en sueños y las pasiones que su alma desborda entre pinceles y pinturas. El artista, especialmente a lo que el pintor respecta, se vuelve el medio, el canal, donde la realidad y los sueños no son opuestos, son la unidad.
Es una obra que retrata la realidad y lo onírico como uno mismo, los sueños se basan en realidades y nosotros intentamos basar nuestras realidades en los sueños, por lo que llega un punto donde es difícil reconocer ambos por separado, y a veces no sabemos si estamos despiertos del lado correcto.
Yo sueño con bibliotecas, tan grandes como alcanza la vista, con tantos libros como alcanza este cuadro. En este cuadro represento, a la vez, la realidad de la Biblioteca Vasconcelos en la Ciudad de México, y el sueño de mareas, colores y distorsiones que mi mente explora al soñar. Un lugar onírico donde, al igual que en mis sueños, me pierdo en su basta magnitud inalcanzable, incomprensible. En la marea del suelo, está lo alcanzable para mí: algunos libros, algún lugar de descanso para reflexionar. Y mirando hacia arriba, en el cielo deslumbrante, me hace cerrar los ojos, detenerme, ensoñar: es ahí donde me alcanza la verdad.
Dado que el enfoque es en los sueños, elegí intentar plasmar algunas sensaciones y rasgos de los mismos. Creé un entorno que fusionara la realidad, representada por el cielo, con elementos que provocaran desconcierto, por lo que fragmenté el "suelo" con manchas irregulares, a las que luego apliqué diferentes degradados para simular un efecto luminoso. Añadí unos cuervos volando en varias direcciones, ya que para muchas personas los sueños son considerados como señales o predicciones y se dice que la presencia de estos animales en ellos simboliza transformación y cambio. Lo que también me condujo a las características de la persona presente en el centro. A quien decidí representar en movimiento y desvaneciéndose, ya que hace referencia a la falta de nitidez de las imágenes que surgen al soñar, al cambio abrupto de los sueños y a nuestra incapacidad para controlarlos.
La cigarra nace de la Tierra, resucita y se transforma, así como en el insconsiente de la mujer, su poder de resurrección en el patriarcado, la vida y el cuerpo que se vuelven parte del territorio y de habitarse a uno mismo por las noches o por los dias, soñando e inventando.
Aquí se puede ver ya terminada mi obra. Soy una persona introvertida, actualmente estudio psicología lo que me ha ayudado a comprender mejor mis emociones. Sin embargo la manera que más me gusta para expresar mis emociones y que me hace sentir bien es el arte. Escribí un poema inspirado en mi obra. “Emociones estelares” Dentro del universo, un corazón se ilumina de tu expresión. Con tu arco dirigete a un astro, a dos, o tres o a un millón. Porque esta vez no hay celosía que impida la magia del ritmo de una emoción, una energía buscando verdad con ahínco. Un reflejo de lo que fui a veces un destello.
Esta obra representa esa sensación característica de los sueños de cambiar de un entorno a otro como si el espacio se fuera degradando; y el cómo durante un sueño los objetos cotidianos, personas que conocemos y nosotros mismos podemos transformarnos en una experiencia propia de una aventura fantástica.
Una bailarina practica sobre escombros, sobre la necesidad de una casa, un auto, una vida y la capacidad para sobrevivirla. Su sueño se mantiene sobre una realidad que la desestabiliza y lo vuelve todo más complicado, que aunque no imposible, se convierte en una posibilidad remota, no hay un camino diáfano identificable que seguir, hay un camino parchado de ilusión y perseverancia. La ausencia de color en la obra es una manera de resaltar la falta de recursos, pero lleno de corazón y esfuerzo que aspiran a más.
La obra muestra un estado en el que lo interno y lo externo se confunden, la forma roja no pertenece al mundo físico, sino a la mente del personaje, pero se presenta como algo tangible y presente. La pintura plantea una realidad alterada, donde el miedo y las pesadillas constantes se vuelve parte de lo cotidiano y como en los sueños, no hay una separación clara entre lo que existe y lo que se siente, y esa ambigüedad transforma la percepción de la realidad.
"Latencia" explora la fragilidad de la percepción. A través de la distorción de los rostros, la obra construye un espacio donde lo real y lo onírico coexisten sin limites definidos. El rostro principal, descompuesto en planos, sugiere una presencia que existe entre múltiples versiones de sí misma, mientras que las figuras secundarias funcionan como desdoblamientos de una misma experiencia. La composición representa ese estado de latencia como un instante previo al reconocimiento, donde la mente oscila entre experimentar la realidad o perderse en percepciones alteradas. La pintura propone una reflexión sobre la delgada línea que separa la experiencia tangible de los territorios inciertos de la mente.
La pintura “Psykhōsis amore” trata de representar - con el uso de figuras humanas y animales - el momento donde la realidad se distorsiona dentro de la psicosis, impulsado con el uso de un rojo intenso y de pinceladas sueltas y pastosas en contradicción entre colores vibrantes. Refleja cómo dentro de la realidad sucede la fantasía, lo imposible está sucediendo. Plasma el dolor tras la pérdida, el punto donde la mente y los sentimientos distorsionan lo real y vuelven lo imposible en algo palpable en sonidos, toques, visiones y olores, donde lo que no existe se manifiesta, donde nos damos cuenta que dentro de nuestra mente lo imposible es una realidad. Expone que tras la pérdida de algo que amamos y perdemos caemos en tendencias obsesivas, negados a que ya no está, donde el dolor insoportable - y sin aparente salida dentro de la crisis- nos lleva hasta las últimas consecuencias, y la añoranza al mismo tiempo nos sigue manteniendo aferrados a la vida, con la ilusión de que hay una razón para seguir ahí.
El arte y los sueños tienen en comun esos arquetipos universales que han servido a la humanidad para sostenerse psiquicamente, para comunicarse, para aprender, para predecir, los sueños son cosas reprimidas, pero también son una manifestación Divina del Self o "Sí-mismo" los sueños al igual que el arte descubren a la persona y su totalidad a través de imagenes y es maravilloso. Esta Obra me ha enseñado cuan importante es pintarme los sueños, al igual que en un sueño somos los protagonistas interpretando muchos papeles, en esta pintura yo soy el ángel que Dios iluminó para pintar, soy la justicia, soy la lechuza en la obscuridad, soy un sueño, a veces la pesadilla, de detrás, soy ella, que está soñando sobre libros de psicoanálisis de los sueños en medio del caos y voy a despertar, para atender ese llamado. Y detras del llamado estará Winston and Newton, para sobresalir porque sus colores y calidad son un sueño del que no quiero despertar.
Mi obra muestra una escena surrealista, de ensueño. Un gato se pasea en la plaza frente a la catedral de mi ciudad, sus ojos clavados en el espectador. Nadie más lo llama, pues nadie se detiene a mirarlo, las personas le pasan frente y debajo, demasiado inmersas en sus destinos, en sus propios sueños.
Empecé esta obra con la modelo en una tina con agua lechosa; después de construir todo el set, tomé alrededor de 400 fotografías hasta encontrar el efecto que quería transmitir. El título “Metempsicosis” está basado en el concepto de Platón sobre la transmigración del alma; quise manifestarlo como un sueño, puesto que el tránsito entre cuerpos y memorias ocurre en un espacio incierto y liminal, suspendido en lo que yo considero un estado entre sueños y realidades, donde la identidad se disuelve y vuelve a emerger, y emerger, y así constantemente. Por eso quise representarlo con esta expresión facial, no hay tristeza ni emoción alguna; solo un estado de contemplación. La elección de una gama cromática restringida hacia los azules y grises fríos responde a la intención de situar la escena en un espacio simbólico más allá de lo físico. El azul, tradicionalmente asociado al agua y a lo inmaterial, funciona aquí como un recurso para evocar un estado de tránsito y ensoñacion, acorde con la idea de la metempsicosis como desplazamiento del alma entre cuerpos, sueños y memorias que pronto se volverá a lo real, es decir a la encarnación.
Esta obra explora el despertar del arte en la infancia explorando la creatividad. En esta pintura represento el momento en el que la imaginación de una niña trasciende el papel para convertirse en su propia realidad, simbolizando que el arte es una extensión natural del alma desde nuestros primeros años, una forma de soñar y transformar nuestra realidad mediante el arte.
Esta obra explora la relación entre el sueño y la realidad, proponiendo un punto de encuentro donde ambos planos coexisten en un mismo espacio. Parte de la idea de que, dentro del sueño, lo percibido se asume como real hasta que surge una ruptura, un elemento fuera de lugar que revela su naturaleza ilusoria. Es en ese instante de extrañeza donde se genera la tensión entre lo creíble y lo real. La obra traslada esa experiencia al espectador mediante el uso de técnica mixta(mayormente óleo, con collage), construyendo una escena aparentemente coherente que, sin embargo, es intervenida por un elemento que desestabiliza su lógica interna. Esta fractura visual no solo cuestiona lo que se observa, sino que propone un espacio ambiguo donde la percepción se vuelve incierta, sugiriendo que aquello que parece ser, puede no serlo. Así, la obra invita a habitar ese límite difuso en el que sueño y realidad dejan de ser opuestos y comienzan a confundirse.
A través de una acumulación de tickets, planteo una tensión entre la materialidad de lo cotidiano y la persistencia de la imaginación, sugiriendo que, incluso en contextos marcados por el desgaste y la economía, soñar permanece como un acto libre.
El barquillero Los sueños que tuve de pequeña desearía poder recordarlos, pero ahora solo puedo imaginarlos en todas las fotos en donde salgo rodeada de mucho amor por mi familia. Por mi madre mis hermanos y mi abuelo. Realice este autorretrato porque siempre eh pensado que la infancia es una de las etapas en donde los niños están llenos de sueños, en donde pareciera que viven en su propio mundo imaginando, creando, soñando, y no conocen todo lo que está en el exterior y todo lo que pueda pasar. Y aunque todos vivimos en diferentes circunstancias no dudo que cada uno tiene algún sueño en mente por cumplir. En lo personal sigo cumpliendo uno de mis tantos sueños que tuve de pequeña el seguir creando atreves del arte, ese sueño cada día se hace más realidad. Ese sueño que tal vez no tenía ninguna forma y mucho menos color, ahora se encuentra con nuevos trazos y otra dirección.
La obra terminada, que pude trabajar gracias al acompañamiento de mis profesores de la Escuela Nacional de Pintura, Grabado y Escultura "La Esmeralda". Lleva un arduo trabajo de investigación que empata con mis inquietudes personales y que siempre deseo llevar a la reflexión en mi trabajo: Temas sociales, urbanismo y movilidad, el espacio público, la noción de territorio, la historia de nuestra ciudad y las problemáticas que la envuelven. Con esto pretendo darle una forma más abstracta a lo que acontece y atraviesa mi realidad y la de quienes me rodean, intentando no caer en el panfleto y la radicalización política, mi intención siempre es plantear más preguntas que respuestas.
La obra explora el límite difuso entre los sueños y la realidad a través de la representación de una lucha interna. Inspirada en el concepto del Valhalla, no como un lugar literal, sino como una metáfora de superación personal, la pintura muestra el conflicto constante entre las dudas, los miedos y la voluntad de trascenderlos. En este espacio simbólico, el individuo se enfrenta a sí mismo como si se tratara de un combate interior. Cada obstáculo representa una batalla personal que, al ser superada, acerca al ser humano a su propio “Valhalla”: un estado de crecimiento, fortaleza y realización. Así, la obra propone que las verdaderas victorias no se libran en campos de guerra externos, sino en el interior de cada persona, donde los sueños se transforman en la fuerza que impulsa la realidad.
Ésta es la obra terminada. En comparación con la foto anterior, se puede notar que añadí profundidad, corregí unos detalles en las proporciones de las manos y agregué unas pinceladas de colores saturados, con el propósito de generar una sensación vibrante. La idea que tuve para esta pieza surgió de experiencias personales. Mi propósito era narrar el descubrimiento de algo desconocido a partir de vivir algo inesperado. Hay dos elementos principales en la obra: las manos y la orquídea. Con primeras quise jugar con la perspectiva conjugando una imagen en primera persona para incitar al espectador a tener un rol simultáneo, el de protagonista. En la imagen, las manos pareciera que recogen algo y lo observan. El objeto de la acción es una orquídea. La flor siempre me ha parecido un tanto alienígena y muy exótica, diferenciándose de manera obvia. En este caso, tomé aquellas características, las exageré y modifiqué para crear una imagen aún más fuerte, de manera que parece que la orquídea te corresponde e intenta comunicarse. Sin embargo, es un ser ajeno, con una forma y lenguaje distinto, por lo que no podemos comprenderlo y sólo nos queda dejarnos llevar por ella, permitiendo que nos atrape lentamente, nos consuma y nos transforme.
Como arqueóloga en formación, entiendo mi disciplina como el puente que materializa los sueños olvidados de quienes nos precedieron. Inspirada en la atmósfera casi mágica de la zona arqueológica de Quiahuiztlan, Veracruz, esta obra representa la curiosidad innata por descubrir las raíces de nuestra identidad. La figura central simboliza ese impulso humano por rescatar la memoria que aún late bajo la tierra; una memoria que se resiste a morir y sobrevive en estructuras que desafían el paso del tiempo. Entre árboles centenarios que fueron testigos de nuestros antepasados, busco traer a la realidad el eco de una vida que hoy me parece un sueño, pero que sigue presente en cada piedra y vestigio que logramos desenterrar.
mi obra es un autorretrato donde reflexiono sobre como me veo a mi mismo respecto a cómo muchas veces me pongo en un papel de víctima frente a las dificultades, usando eso como excusa para no crear o avanzar. La cabeza de cerdo, inspirada en Rebelión en la granja, representa una comparación importante. En la historia, los cerdos son los más inteligentes y los que logran tener el control, es decir, tienen más posibilidades que los demás. Al incluirlo, hablo de esa contradicción en mí: tengo habilidades, pero al negarlas, yo mismo me limito.
Confirmo mi obra "Reunión de los Extraviados y la describo de la siguiente manera: La obra representa una escena domestica donde lo cotidiano y lo fantástico se entrelazan sin conflicto; una ventana abierta ilumina el interior de una habitación donde se da la improbable reunión de aquellos que no pertenecen: mariposas dentro de una pecera, peces sobre sillas, un ajolote desde el aire que quiere formar parte del extravío . En este universo los límites entre el agua, aire y tierra dejan de ser barreras para transformarse en puntos de encuentro de mundos diferentes, y en él los “extraviados” no son los perdidos, sino los que deciden desobedecer sus propios límites para descubrir nuevas formas de existir , encontrando sitio donde se considera imposible. Esta obra nos invita a pensar en la continuidad que puede darse entre lo real y lo imaginario, y nos advierte que en este mundo todos podemos ser, en algún momento, "los extraviados" buscando con libertad nuevos espacios y oportunidades. Unido a lo anterior, la obra incluye elementos de la cultura tradicional mexicana como lo son los colores del interior, vajilla de talavera, panes dulces, café y el Ajolote; todo ello en medio del contraste de colores cálidos y luminosos, que refuerzan su singularidad.
Cuando alguien deja este mundo, no desaparece, su ausencia irrumpe y permanece. Se instala en la memoria, en los espacios vacíos y en los gestos que ya no encuentran respuesta. Mi abuelita, fundida con la luz del atardecer, no es una figura que se desvanece, sino una presencia que persiste desde la ausencia. El gesto de mi mano sobre su hombro es un acto imposible: intentar tocar lo que ya no existe, aferrarse a lo que el tiempo arrebató. La obra confronta al espectador con esa herida silenciosa que deja la pérdida, y propone entender la ausencia no como un final, sino como una forma distinta de presencia: una que se manifiesta en la memoria, en el anhelo e incluso en los sueños.
Andando desde chica en carretera, sea porque vivía en un pueblo e íbamos a la ciudad de Puebla por lo que se necesitara, o por ir a visitar a mis abuelos y familia constantemente que vivían en la Sierra Poblana, aprendí a ver el paisaje desde la ventana del coche y a hacer míos esas imágenes de los traslados en automóvil. Unas de esas imágenes que se me viene a la mente es cuando pasaban frente a nosotros camionetas vendiendo todo tipo de cosas para la limpieza del hogar: cubetas, líquidos, trastes, trapos, etc. Y yo fascinada viendo todos los colores y cositas que colgaban en la camioneta. "¿Qué cosa es más maravillosa que el poder agregarle tantas cositas de colores al coche en el que te mueves?", pensaba; era más divertido andar en esa camioneta que en mi coche, me decía. Incluso llegaba a comentarles a mis papás que yo quería tener de grande una camioneta tan linda como esa. Con los años entendí lo que era el comercio informal, la diferencia de clases, los contextos habitbales en México y en las mismas autovías, los medios de transporte y sus implicaciones, las formas en que la economía puede moverse para ciertas personas y otras; entendí que era un privilegio el poder trasladarme con el automóvil que lo hacíamos, y que (quizá) no era totalmente opcional para quienes "adornaban" así su camioneta el hacer lo que hacían el tiempo que lo hacían. No sé si hoy quisiera tener una camioneta así. Pero creo que por eso decidí pintarla. Me siguen maravillando, cuando ahora yo manejo mi automóvil y me encuentro delante a estas camionetas, los colores y cositas que se mueven tintineantes con el ritmo de la velocidad y la forma del camino. Y rememoro esa querencia, ese sueño de chica de poder tener una día una camioneta así. Sin duda alguna, la realidad de hacer posible eso no es clara, pero sí el que decidí pintar esta imagen para quizá, en una ínfima porción, satisfacer ese pequeño sueño que yo, niña, deseaba con emoción.
La obra titulada "¿Cómo puedes preguntarte la naturaleza de lo imposibilidad ontológica de que en sueños parezcas más real que mi casa?" explora las memorias de pulsiones creadas a través del amor contemporáneo y las conexiones que se niegan a ser olvidadas por un individuo que asocia los sueños y su contexto inmediato.
La obra busca abordar el lado más crudo de los sueños, ese donde se encuentran las especectativas autoimpuestas, desgaste, incertidumbre y la posibilidad constante de no volver a casa, pero aún con ello, decidimos creer y florecer en la adversidad.
Yohualli Yohualli es una representación mitológica de una deidad inspirada en los sueños. Es una diosa híbrida, parcialmente cabra y nube, que vive en el fondo de nuestro subconsciente. Por lo cual, Yohualli se adentra hasta lo más profundo de nuestro ser, buscando purificar con su magia ciudades en ruinas que nos impiden lograr nuestros más grandes anhelos. Opte por una paleta de colores que radica en tonos magentas, violetas y azules con el objetivo de expresar un aura etérea, mágica e incluso infantil. A través de Yohualli, represento un sueño de esperanza que combate contra la escasez de imaginación presente en la adultez. Yohualli atrae a nuestro niño interno lleno de sueños y esperanzas que frecuentemente son destrozados por la realidad en la que nos encontramos situados, ya sea por factores sociales, culturales o económicos. Por esta razón, es importante que desde la infancia fomentemos una disciplina en la que niños y niñas sean impulsados a soñar pero más que nada a alcanzar estos sueños. Yohualli simboliza nuestra naturaleza desde la infancia a soñar y a expresarnos de maneras inimaginables pero alcanzables. (Obra final en la cuarta foto según las indicaciones)
La imagen representa los sueños que uno tiene como infante para su futuro, lo que le enseñan a desear y esperar toda la vida, quizá es un sueño que mantienes en la adultez y llegas a cumplirlo, quizá se queda en un sueño...
mi obra busca representar y dignificar a las y los trabajadores y habitantes del mercado de la merced, cuyo trabajo no pasa desapercibido para mi. busco resaltar su sistema de valores como la resiliencia a jornadas amplias y pesadas de trabajo, su caracter alegre y respondon ante las circunstancias de la vidaa. y uso el paisaje marino como una forma de crear una analogia entre ese sueño esperanzador de "algun dia conocer el mar" y que un dia si se te cumpla. y lo diverso, caotico, colorido, ruidoso, efusivo que resulta tanto el mar como el mercado de la merced. un sueño donde lo imaginativo y utopico si se cumple y se vive.
La obra presenta un conjunto de objetos cotidianos que remiten a un momento íntimo y afectivo, las flores, aún frescas, sugieren la presencia de un amor que se mantiene vivo. Aunque la escena parte de lo real, la atmósfera y la rotura del espacio la desplazan hacia algo más cercano al sueño. La pintura propone una relación entre sueños y realidades al mostrar cómo el recuerdo de un vínculo puede persistir, transformándose con el tiempo en una imagen que no es completamente tangible o completa, pero existe.
Está obra parte de la idea de que la vida no se experimenta como una línea continua, sino como una sucesión de fragmentos emocionales, temporales y mentales. La identidad se construye a partir de restos: momentos cotidianos aparentemente insignificantes, recuerdos incompletos, sueños que no se comprenden del todo y emociones que permanecen suspendidas. Durante el día, la fragmentación aparece en la rutina, el cansancio, los pensamientos repetitivos y los gestos automáticos. Por la noche, esos fragmentos se reorganizan en el sueño, donde la lógica se rompe y surge un lenguaje simbólico más honesto y vulnerable, el sueño aparece como un espacio de reconfiguración. El elemento visual principal de la obra es la situación cotidiana como estar en el transporte público, el lugar más concurridos en la rutina diaria de muchas personas. La obra se construye como un archivo fragmentado de la experiencia personal, es un vestigio, una escena incompleta, un intento de fijar lo efímero. No se busca una narrativa cerrada ni una conclusión, sino un estado de tránsito permanente.
La obra habla de la pérdida de identidad en la imagen, aunque la escena parte de un recuerdo real, los rostros han sido borrados, volviéndose irreconocibles, como sucede en los sueños donde las figuras están presentes pero no pueden definirse con claridad.Esta ausencia alude tanto a lo onírico como al paso del tiempo, donde los recuerdos se transforman y pierden precisión. En resumen, la pintura plantea un punto intermedio entre memoria y sueño dónde lo vivido deja de ser completamente real y comienza a desdibujarse.